Hace bien poco que leí esto sobre Bear Grylls. Y el caso es que ni me lo creo ni me lo dejo de creer, pero, sinceramente, me importa un cojón de pato, de verdad.
Es decir, ¿por ser una farsa me tiene que dejar de gustar lo que hace este tio y veo en la tele?, pues mi respuesta es no. Tan difícil de creer me resultaban sus aventuras antes de leer esa información como después, aunque se agradece el esfuerzo por informar, pero es que como ya resulta tan difícil creer en nada, para mi el programita del susodicho me resulta entretenido. Es más, lo elijo antes que otras cosas en la tele.
Para mi, y salvando las distancias, no deja de ser una serie, a lo The Office, con el mismo rollo de que te estás tragando algo ficticio, rodado en plan documental. Para mi ralla esa ténue línea con la que, muchachada, a mi me vale para pasar un ratejo delante de la caja que suena y emite luces de colores.
¿Y a vosotros?
Bear Grylls