Y ahora, después de la debacle, a reaccionar como los cobardes y los mafiosos, echando balones fuera.
Básicamente las excusas del cierre de Air Comet son:

  • que la compañía no es mia, a pesar de que argumenta haberla vendido hace un mes, tiempo que se me antoja corto para hacer un traspaso de poderes efectivo, así como para no haber saldado la deuda con tus trabajadores, que es anterior. Y eso que aún no sabe si de verdad la ha vendido o no.
  • La crisis. Si claro, ahora la culpa es de la crisis, y si me apuras, de Zapatero. Un representante de la patronal de todo un país debería de ser más listo para que le pille el toro de esa manera, o por lo menos, para no tener que llegar al extremo de ser intervenido.
  • Y por supuesto, la culpa es del juez británico que le ha impedido volar a su flota. Claro, yo no pongo un duro, pero puedo hacer lo que me salga de los cojones, claro que si, esa es la actitud.
  • A mi lo que me jode es la prepotencia y la soberbia de este tipo de empresarios, que no nos engañemos, no se diferencia en nada a la actitud de los empresarios que tenemos todos cerca, que manejan menos poder, pero que tienen la misma soberbia y prepotencia que estos que salen por la televisión.
    Se permiten el lujo de negociar con el gobierno, de pedir que los derechos laborales que, no nos olvidemos, han costados sangre y dolor en muchos lugares del mundo, sean limitados y encorsetados, y ya que estamos, olvidados o ninguneados, porque a la hora de conseguir capital, todo vale.
    Lo que no vale es el respeto por toda esa gente que se ha quedado sin poder volar, sin poder cobrar sus nóminas, que no solo este tipejo quería recortar, sino que no solo contento con ello, directamente ni las ha pagado, a pesar de que sus aviones si que despegaban, un gasto que se me antoja más caro que las nóminas.
    Los deseos de capital son la gran lacra que nos condiciona a la hora de vivir, de convivir, incluso de sufrir.
    Millones de personas atentas a los sorteos, con la esperanza de tener dinero, gobernantes pendientes de concesiones para poder asignar partidas de bienes de todo tipo que repercutan en un beneficio propio antes que en el del ciudadano, gobernantes sufridores pendientes de no perder un ápice de poder para sus países a pesar del futuro de nuestro planeta, empresarios de tres al cuarto, todos, al fin y al cabo, que manejan capital a su antojo, sin respeto alguno por los demás, tan solo por su capital.
    Así nos va. En otros países, por menos, queman coches en las calles, aquí,… ni nos va ni nos viene.